Mientras el equipo trabaja, Glafeli captura lo que se decide, se aprueba y se aprende. Cuando el proyecto termina, no se pierde. Cuando alguien lo necesita, está disponible en segundos.
Antes de empezar, configuras qué áreas cubre el proyecto — Diseño, Ingeniería, Comercial, Legal — y qué persona responde por el conocimiento de cada una. Esa estructura le dice a Glafeli cómo organizar todo lo que viene: a quién avisar cuando algo queda sin dueño, y qué nivel de revisión se necesita antes de que algo esté disponible para el equipo.
No migras nada ni reorganizas nada. Le dices a Glafeli dónde guarda el equipo su trabajo — carpetas compartidas, wikis, canales, repositorios — y Glafeli empieza a leer. Los permisos que ya tienen se respetan. Lo que cambia es que ese contenido empieza a ser accesible para quien lo necesite, sin tener que preguntarle a nadie.
Cada entregable, decisión, acta o lección aprendida queda ubicada en el área que le corresponde. Lo que parece desactualizado o contradictorio se marca para revisión. No necesitas que alguien se encargue de organizar: ocurre en paralelo mientras el equipo sigue trabajando.
Cuando algo está listo para ser consultado, el responsable del área lo revisa y lo aprueba. Si hay algo incompleto o desactualizado, queda en cola hasta que alguien lo resuelva. Así el equipo siempre consulta información que un colega ha verificado — no algo que quedó ahí y nadie sabe si es válido.
Quien se incorpora tarde al proyecto se pone al día en horas. Quien necesita saber qué se decidió sobre un tema hace tres semanas, lo encuentra en segundos. La respuesta siempre incluye la fuente exacta y quién la aprobó. Y solo muestra lo que esa persona tiene permiso de ver.
No es un proyecto de 6 meses. La mayoría de equipos nota la diferencia en la primera semana.
Muéstranos uno. En 30 minutos ves cómo Glafeli organiza el conocimiento real de tu equipo mientras el proyecto avanza.
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